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Railways of the Lost Atlas

Diseño: Kevin Delger, Jacob Schacht

Mapa modular construido durante la preparación, minors con poderes propios que se fusionan físicamente en majors, y duración fija por ciclos.

1. El mapa se construye durante la preparación, no es fijo
El Railways of the Lost Atlas (Kevin Delger y Jacob Schacht, Asterisk Games, 2024) no tiene un tablero impreso como el 1830: el mapa se monta con teselas durante la preparación de la partida, de modo que cada sesión se juega sobre un territorio distinto.

2. Doce minors con un poder propio y permanente cada una
Cada una de las 12 compañías minor tiene una habilidad especial propia (por ejemplo, bonificaciones por construir puentes o túneles). En el 1830 las compañías privadas tienen poderes, pero las compañías públicas no tienen ninguno diferenciador entre ellas.

3. Las minors se fusionan físicamente en majors, conservando los poderes de ambas
Fusionar dos minors es tan sencillo como juntar sus cartas y poner encima la carta de una major disponible: las acciones se convierten, las tesorerías se suman y la nueva major conserva los poderes especiales de ambas minors originales. En el 1830 no existe ningún mecanismo de fusión entre compañías.

4. Una ronda dedicada solo a fusiones
Cada ciclo de juego tiene cuatro partes: ronda de bolsa, dos rondas de operaciones, y una ronda de fusiones (MR) dedicada exclusivamente a fusionar minors en majors. En el 1830 el ciclo solo tiene ronda de bolsa y rondas de operaciones; no hay ninguna ronda específica para fusiones.

5. Duración de la partida fijada por número de ciclos, no por banco o trenes
La partida dura un número fijo de ciclos (4 en la versión corta, 6 en la completa), no hasta que se agote el banco o se compre el último tren como en el 1830. Al final del último ciclo, todas las acciones se liquidan al precio de mercado y gana quien tiene más dinero.

6. Teselas "de proyecto" que nunca se colocan en el mapa
Dentro del mismo mazo de teselas hay algunas especiales que, al salir, no se ponen en el tablero: en su lugar, quien las saca elige una ciudad existente y la mejora directamente a "capital", con más valor. Esta forma de alterar el mapa sin colocar una tesela física no existe en el 1830.

7. Trenes "líder" comprables al inicio de turno para acelerar el ritmo
Una compañía rezagada puede comprar un tren especial "líder" al inicio de su turno para ponerse al día más rápido. En el 1830 no hay ningún mecanismo equivalente para ayudar a las compañías que se quedan atrás.

8. Colores de tren propios: amarillo, verde, púrpura y gris
La escalada de trenes sigue sus propias eras (amarillo, verde, púrpura, gris) en lugar de la secuencia numérica 2/3/4/5/6/Diesel del 1830, aunque el concepto de obsolescencia ("oxidación") al comprar trenes más avanzados se mantiene similar.

9. Múltiples formatos dentro de la misma caja
El juego incluye un modo "Micro" para iniciarse, una versión corta y una versión completa, ajustando la duración, el espacio de juego y la dificultad. El 1830 no ofrece este tipo de variantes de formato dentro de la misma edición.

10. Ambientación de fantasía, no histórica
A diferencia del 1830 y de la inmensa mayoría de títulos 18xx (ambientados en momentos históricos reales), el Railways of the Lost Atlas se desarrolla en un mundo de fantasía inventado, sin pretensión de simular ningún ferrocarril real.

Railways of the Lost Atlas — Resumen esquemático (vs 1830)


CONTEXTO


MINORS Y FUSIONES


MAPA, TRENES Y FINAL